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Irene Aguirre
Asombro matinal
El asombro siempre
conlleva un extrañamiento de lo conocido o esperado, y nos
introduce por los caminos impensados de lo onírico, el
inconsciente, los arquetipos. La artista nos atrapa con este
Asombro que no ocurre en cualquier instante del día sino que
es específicamente matinal. El gallo ha sido, desde
siempre, la señal del mito solar, en tanto que a
través suyo, se anuncia la presencia de Febo en el
horizonte. Esta fuerza de símbolo de la figura del
ave se presenta plasmada con vibrantes colores y un
ambiente onírico irreconocible, , que impactan en
nuestro interior provocando a la vez el distanciamiento con lo
cotidiano y el encuentro con lo imprevisto, donde el logos cede el paso
a la pulsión emocional. Presenta la obra logrados
contrapesos de color y fuerza visceral, y está cuajada de
múltiples mensajes a decodificar por el espectador.
Convocatoria donde el gesto, la mancha y el color están al
servicio de un sentimiento siempre a flor de piel que se resuelve en el
acto creador del impulso y el quehacer pictórico.
Matriarcado
Las representaciones
antropozoomórficas son harto frecuentes desde la más
remota antigüedad. En este caso, Yolanda Toteda nos interna
por senderos de un ave de gran significación
simbólica como es el gallo, asociado desde siempre con el
momento de inflexión entre la noche y la mañana, las
sombras y el amanecer. La artista trabaja en el límite
impreciso y sutil entre la figuración (que denota su
dominio del dibujo) y la abstracción, donde lo gestual cobra
siempre una dimensión insospechada e inquietante. La mujer
aparece ante nosotros cuajada de colores vibrantes donde el rojo ocupa
el lugar central. Erguida, desafiante, parece provocar al hombre
frente a ella, decaído, triste y en quien los colores mutan
desde un negro a celestes grisáceos tan apagados como su
actitud, , como si le faltaran las fuerzas o el valor. No se trata de
un acercamiento amoroso o intento de diálogo lo que
se muestra . Las audaces y apasionadas pinceladas nos conducen a
lo incierto, a formas informes y deformes que permiten múltiples
interpretaciones. A través de la pincelada aguzada e
hiriente se muestran las heridas y los trastocamientos de
nuestro tiempo, donde se combinan la agresividad, la dominación
y la fragmentación en las relaciones de
género. Yolanda Toteda resuelve pictóricamente las
contradicciones y las paradojas que nos propone, y, tal vez, la
delicada figura femenina no denuncia la destrucción del otro,
sino alienta la construcción de un territorio nuevo de
relaciones humanas.
Irene Mercedes Aguirre
Historiadora (UBA)
Master en Cultura Argentina y en Gestión y Políticas Culturales
Especializada en Arte Latinoamericano y Argentino
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